
El petrolero Folegandros atracó este lunes en el Puerto de Bilbao con el primer cargamento de petróleo venezolano adquirido por Repsol desde que la administración de Donald Trump intervino en el mercado petrolero de Venezuela a comienzos de enero tras la detención del expresidente Nicolás Maduro, marcando un hito en el comercio energético entre ambos países.
Este cargamento, que será procesado en la refinería de Petronor en el País Vasco, simboliza una nueva etapa tras casi un año en que el petróleo venezolano permaneció bloqueado debido a las sanciones decretadas por Estados Unidos en marzo de 2025.
La ola de exportaciones se flexibilizó después de que Washington autorizó la exportación de hasta 50 millones de barriles de crudo venezolano en el marco de un acuerdo con Caracas, con la Casa Blanca otorgando licencias a comerciantes internacionales como Trafigura y Vitol para revender el petróleo a grandes refinadores.
Repsol adquirió aproximadamente dos millones de barriles, de los cuales cerca de la mitad están a bordo del Folegandros. El cargamento iba inicialmente destinado a la refinería de Cartagena, pero un incendio en esa planta obligó a redirigir el envío a Bilbao, donde Petronor cuenta con instalaciones adecuadas para procesar crudo pesado con alto contenido de azufre como el venezolano.
Este movimiento coincide con la apertura más amplia del sector energético venezolano bajo la supervisión estadounidense. Estados Unidos ha emitido licencias a varias petroleras globales, incluyendo Chevron, BP, Eni y Shell, para reanudar operaciones de petróleo y gas en el país sudamericano y atraer inversiones tras años de sanciones.
El viaje del Folegandros a Bilbao marca el inicio formal de la reactivación del comercio petrolero entre Repsol y Venezuela en este nuevo escenario geopolítico y energético posterior al cambio de poder en Caracas y el control norteamericano del comercio petrolero venezolano.
