La exposición frecuente a vínculos sociales negativos, especialmente a personas conflictivas del entorno cercano, se asocia con un envejecimiento biológico acelerado y un mayor riesgo para la salud física y emocional.

Un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) señala que sumar un vínculo conflictivo puede añadir hasta nueve meses a la edad biológica o incrementar el ritmo de envejecimiento en un 1,5 %.

Otras estimaciones del trabajo destacado por el cardiólogo y divulgador estadounidense Eric Topol en su cuenta de X sugieren que el efecto promedio por cada vínculo negativo ronda los 2,5 meses adicionales. Este impacto va más allá del malestar psicológico: los efectos pueden medirse a nivel molecular, mediante marcas epigenéticas asociadas a la longevidad y la vulnerabilidad a enfermedades.

Según datos de PNAS, cerca del 30 % de los participantes reconoció tener al menos una persona conflictiva en su círculo más próximo. La presencia de estos vínculos nocivos se relacionó con niveles más altos de inflamación crónica y una mayor probabilidad de padecer multimorbilidad.

La aceleración del envejecimiento seLa aceleración del envejecimiento se asoció con cambios en la metilación del ADN, un marcador epigenético clave para medir la longevidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

La aplicación de relojes epigenéticos permitió a los investigadores medir de manera objetiva el impacto de los vínculos negativos en el envejecimiento biológico. El análisis de las muestras biológicas demostró que las personas expuestas con regularidad a individuos conflictivos presentaban variaciones en el patrón de metilación del ADN. Estas modificaciones están directamente vinculadas a un avance acelerado de la edad biológica sobre la cronológica.

El estudio difundido por PNAS remarcó que estos efectos pueden verse tanto en la acumulación de meses adicionales a la edad biológica como en la aceleración del proceso de envejecimiento bajo condiciones de estrés social sostenido.

Más de la mitad de los adultos consultados reportó tener al menos un vínculo conflictivo en su entorno íntimo, lo que evidencia la magnitud del fenómeno. Estas personas problemáticas suelen ocupar posiciones periféricas en la red social, con relaciones débiles o esporádicas, pero su cercanía incrementa el impacto negativo.

Las mujeres, los fumadores diariosLas mujeres, los fumadores diarios y las personas con mala salud son más propensas a experimentar vínculos sociales negativos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio de PNAS observó que ciertos grupos presentan mayor exposición a vínculos problemáticos. Las mujeres, quienes fuman a diario, personas con mala salud reportada y quienes pasaron por experiencias adversas en la infancia tienen más probabilidades de convivir con vínculos conflictivos.

Un estudio anterior, dirigido por Byungkyu Lee, profesor en la Universidad de Nueva York ya había analizado las consecuencias fisiológicas de convivir con personas problemáticas y concluyó que la incidencia resulta especialmente dañina cuando la persona conflictiva es un familiar distinto al cónyuge.

La intensidad y obligatoriedad del contacto facilita una carga de estrés mayor y, con ella, el avance del desgaste biológico.

El estrés crónico generado porEl estrés crónico generado por relaciones conflictivas puede aumentar los niveles de inflamación y la vulnerabilidad a enfermedades múltiples (Freepik)

El vínculo entre relaciones conflictivas y salud tiene explicación a nivel celular. De acuerdo con el estudio de PNAS, el estrés crónico generado por estos lazos influye en la metilación del ADN y el acortamiento de los telómeros, procesos directamente implicados en el envejecimiento biológico.

El equipo de Lee documentó que los participantes con mayor exposición a vínculos negativos mostraron incrementos en los indicadores de inflamación, lo que refleja el efecto del malestar psicológico en el sistema inmune y la vulnerabilidad a desarrollar enfermedades múltiples de forma simultánea.

Las relaciones ambivalentes, conocidas comoLas relaciones ambivalentes, conocidas como “amienemigos”, también pueden acelerar el deterioro biológico y afectar la salud cardiovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las relaciones ambivalentes, conocidas como “amienemigos”, también pueden acarrear daños fisiológicos. Investigaciones citadas por la Universidad de Utah y la literatura científica internacional destacan que la imprevisibilidad de estos vínculos añade una carga emocional persistente, intensificando la relación entre estrés psicológico y deterioro biológico.

Lee explicó que “la misma persona que te consuela hoy podría criticarte mañana, lo que causa más daño psicológico que las relaciones que simplemente puedes etiquetar como malas y evitar”.

Una elevada proporción de relaciones ambivalentes favorece el acortamiento de los telómeros y afecta la salud cardiovascular.

El apoyo social positivo yEl apoyo social positivo y la pertenencia a un grupo pueden amortiguar los efectos nocivos del estrés interpersonal (Imagen Ilustrativa Infobae)

El apoyo social positivo tiene la capacidad de amortiguar algunos de los efectos perjudiciales atribuidos al estrés interpersonal. Alex Haslam, profesor de la Universidad de Queensland, indicó que “será mi identificación con el grupo lo que beneficie mi salud, no mi relación concreta con sus miembros”. Esta identificación y pertenencia a un grupo se correlaciona con una mejor respuesta inmunológica y menor riesgo de deterioro cognitivo.

La literatura científica señala que el aislamiento social puede alcanzar efectos tan perjudiciales para la salud como la obesidad o la inactividad física. Por eso, fortalecer los lazos comunitarios y fomentar la inclusión colectiva resulta esencial para prevenir el desgaste emocional y biológico causado por los vínculos negativos.

La carga biológica de convivirLa carga biológica de convivir con varias personas conflictivas puede ser tan dañina como el hábito de fumar (Imagen Ilustrativa Infobae)

A raíz de estos hallazgos, los expertos respaldan la necesidad de implementar intervenciones desde la salud pública para reducir la exposición a relaciones negativas y promover la resiliencia. Recomiendan fortalecer el sentido de pertenencia y apoyar la creación de redes positivas, así como identificar y mitigar la influencia de personas conflictivas en el entorno inmediato.

Los especialistas citados coinciden en que las políticas de prevención y el fomento de entornos sociales saludables forman parte esencial del bienestar y la longevidad.

La carga biológica de convivir con varias personas conflictivas puede ser tan impactante para la esperanza de vida como el hábito de fumar, lo que subraya la importancia de abordar este reto desde las perspectivas social y médica.

por INFOBAE

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