El café es una de las bebidas más consumidas del mundo y forma parte de la rutina diaria de millones de personas. Su popularidad ha dado lugar a un mercado diverso, en el que conviven productos de alta calidad con otros de menor nivel. Por este motivo, distinguir entre un buen café y uno mediocre puede resultar complicado, especialmente para quienes no cuentan con conocimientos técnicos.
La proliferación de marcas y métodos de procesamiento, así como la influencia de la publicidad, suelen dificultar la identificación de un café auténtico, lo que lleva a muchos consumidores a conformarse con opciones de baja calidad. Ante esta realidad, conocer algunos métodos sencillos para reconocer un café de mejor categoría resulta útil para quienes buscan mejorar su experiencia diaria con esta bebida.
El barista José Pellejero propone en su TikTok (@santoamaro.es) un método casero para distinguir un café de calidad de uno de baja gama en “solo tres sencillos pasos”, con una primera advertencia: si al poner unos granos en agua fría aparecen “hilillos”, se trata de café torrefacto, “café de baja calidad tostado con azúcar”.
En ese primer control, Pellejero explica: “Pon unos granitos de café en agua fría y comprueba que no pase esto”. Según su criterio, cuando el café es bueno “el agua se quedará tal y como está”, pero aclara que la ausencia de esos “hilillos” no alcanza para certificar calidad.
El torrefacto, habitual en ciertos mercados, incorpora azúcar durante el tostado, lo que produce una capa superficial caramelizada en los granos. Esta práctica, aunque tradicional, suele emplearse para enmascarar defectos del grano y extender su vida útil, pero afecta negativamente al sabor y a las propiedades del café.
“Que el café no suelte esos hilillos no garantiza que sea un buen café”, señala el barista, y resume la regla práctica de ese punto: “Sencillamente, si lo suelta es que ya es malo”. Este sencillo experimento doméstico puede servir como primer filtro a la hora de seleccionar un producto en el supermercado o evaluar el café molido que se utiliza en casa.

El segundo paso, indica, es observar el color tras el tostado. “Fíjate qué diferencia de color hay entre estos dos cafés”, plantea, y vincula el tono más oscuro con un proceso excesivo que altera el producto. El color del grano suele ser un indicio claro del tipo de tostado al que fue sometido.
Los cafés demasiado oscuros suelen presentar sabores amargos y carecen de matices, mientras que los tostados medios o claros tienden a conservar mejor los atributos originales del grano, como la acidez, el dulzor natural y las notas aromáticas.
“Cuando tú tuestas tanto un café, matas sus atributos, pierde las características buenas que trae de origen”, dice Pellejero, al comparar un café muy tostado con otro “en su punto”. La tendencia a consumir cafés intensamente tostados responde, en parte, a una tradición arraigada en algunos países, donde se prefiere un sabor fuerte, pero los especialistas coinciden en que esta práctica reduce la complejidad y riqueza que distinguen a los mejores cafés.
El tercer paso es olfativo: “Huele el café”. Pellejero sostiene que “el café molido debe emanar aromas” y alertó que si “no huele a nada o huele mal, a muy tostado, a quemado e incluso a pescado, será un mal café”.
El aroma es uno de los indicadores más directos de la frescura y calidad del café. La pérdida de fragancia suele asociarse a granos viejos, mal almacenados o sometidos a un tostado excesivo. Además, la aparición de olores extraños puede indicar contaminaciones o defectos en el procesamiento.
Descubre el mecanismo oculto de la cafeína. No es una fuente de energía, sino un bloqueador que interfiere con las señales de cansancio en tu cerebro, manteniéndote alerta mientras la fatiga se acumula.
En cambio, el experto indica que cuando el café “tiene bastante aroma” y su perfil se acerca “a frutos secos, a chocolate e incluso te recuerda alguna fruta”, “estaremos ante un buen café”. Los cafés de especialidad suelen destacarse precisamente por su riqueza aromática, fruto de un proceso cuidadoso de selección, tostado y conservación, que permite apreciar matices únicos en cada taza.
por INFOBAE
