Este martes 5 de mayo, luego de que el Departamento del Tesoro de EE.UU. autorizara a Venezuela a contratar una asesoría especializada para una eventual reestructuración de deuda, los bonos soberanos y de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) se dispararon.
La licencia emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) permite servicios legales y financieros, tanto para el Gobierno como para la estatal petrolera, así como la posibilidad de diseñar propuestas concretas para negociar pasivos.
Esto incluye la evaluación, el desarrollo o la preparación de opciones de reestructuración de deuda, propuestas y materiales de apoyo relacionados, lo que abre un canal formal para estructurar ofertas a acreedores.
En el mercado secundario, los bonos soberanos con vencimiento en 2027 avanzaban 5,41% hasta 55,53 centavos por dólar, su nivel más alto en nueve años según precios indicativos recopilados por Bloomberg. Mientras que los bonos Pdvsa con vencimiento en 2037 subían 4,1% hasta 40,1 centavos por dólar.
Sin embargo, la posible reestructuración de la deuda venezolana enfrenta desafíos, entre ellos un plan económico viable que esté vinculado a la recuperación de producción petrolera, junto con políticas fiscales y monetarias sólidas es clave para el éxito de las negociaciones de reestructuración.
La magnitud del pasivo externo sigue siendo un factor central en la valoración de los activos, incluyendo obligaciones soberanas y cuasi soberanas calculadas entre los $150.000 millones y $170.000 millones.
Asimismo, un factor clave del análisis son las expectativas de producción. El país estima alcanzar 1.5 millones de barriles diarios hasta 2027 y 4 millones bdp hasta 2035, aunque S&P Global estima que «es más probable que Venezuela logre aumentos de producción de 5.000 a 7.000 barriles de petróleo en los próximos 2 o 3 años, alcanzando un potencial de 2.5 millones a 3 millones en una década«, detalla una nota de Bloomberg.
