Repsol lleva más de un año de vértigo. El gran tsunami se inició a finales de marzo de 2025 cuando EE.UU. revocó los permisos de operación de diversas petroleras en Venezuela. Posteriormente, la caída de Nicolás Maduro y la recuperación de las licencias de explotación han dejado a la compañía española con un objetivo muy claro: conseguir la calma en el país caribeño –para recuperar la deuda cuanto antes– y tener la mejor relación posible con la Administración Trump.
Por ABC de España
En este marco, desde la compañía energética que dirige Josu Jon Imaz sostienen que están siguiendo de cerca la evolución política e institucional de Venezuela. Además, según consta en la documentación remitida a la CNMV tras la presentación de los resultados financieros del primer semestres de 2026, Repsol mantiene un contacto muy directo con la Administración estadounidense.
De igual modo, la petrolera española también confiesa tener una relación de máxima cercanía con el equipo de gobierno venezolano. Se trata, explican desde Repsol, de un esfuerzo por adecuar el alcance de las actividades autorizadas en Venezuela. Eso sí, se reafirman en que cualquier acción se circunscribe con pleno respeto a la normativa internacional de sanciones aplicable.
No obstante, y pese a que los pasos son lentos y seguros, todo avanza entrelazado a la burocracia de EE.U.U. Durante los primeros meses del año, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro estadounidense emitió diversas licencias generales que autorizan operaciones vinculadas al sector energético venezolano, incluyendo aquellas en las que participan el Gobierno de Venezuela, PDVSA (la empresa estatal) o compañías controladas por la petrolera estatal. Estas autorizaciones han permitido que compañías internacionales como Repsol puedan seguir desarrollando proyectos estratégicos dentro del marco legal establecido por Estados Unidos.
Y es necesario, porque la situación económica para la compañía española se mantiene delicada. A cierre del primer semestre de 2026, la exposición patrimonial total de Repsol en Venezuela asciende a 361 millones de euros, frente a los 276 millones registrados al cierre de 2025. Esta cifra incluye principalmente cuentas a cobrar con PDVSA, la financiación concedida a Petroquiriquire y las inversiones realizadas tanto en Cardón IV como en la propia Petroquiriquire.
La deuda pendiente continúa siendo muy elevada. Las cuentas comerciales con PDVSA alcanzan los 4.080 millones de euros, de los que 3.295 millones permanecen provisionados, mientras que la financiación concedida asciende a otros 1.036 millones, con provisiones de 622 millones.
Pese a ello, Repsol ha logrado mantener la estabilidad de su producción. Durante el primer semestre del año alcanzó una producción media de 71.400 barriles de petróleo diarios, ligeramente por encima de los 70.500 barriles registrados durante el mismo periodo del ejercicio anterior.
Acuerdos esenciales
El año ha estado marcado por una intensa actividad negociadora entre Repsol, las autoridades venezolanas y PDVSA, que ha cristalizado en tres acuerdos de especial relevancia.
El primero llegó en marzo, cuando Repsol y la italiana Eni alcanzaron un acuerdo estratégico para impulsar la producción de gas en Venezuela. El objetivo pasa por reactivar los negocios conjuntos que ambas compañías mantienen con PDVSA, especialmente en el proyecto Cardón IV, participado al 50% por las dos empresas.
En abril se produjo un nuevo avance con la firma de un acuerdo entre Repsol, el Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela y PDVSA que permitirá, una vez cumplidas determinadas condiciones, recuperar el control operativo de Petroquiriquire.
En lo que va de año, Repsol ha firmado tres importantes acuerdos con Venezuela, y la clave es ir a más
La tercera gran operación llegó en junio con la firma de un acuerdo de intenciones para analizar el desarrollo de una nueva área denominada Horcón, situada al sureste del Lago de Maracaibo. El documento fue suscrito en Caracas durante un encuentro entre el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz; el director general de Exploración y Producción, Francisco Gea; la presidenta interina Delcy Rodríguez; la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, y el presidente de PDVSA, Héctor Obregón.
Durante la reunión se revisó la evolución de los activos de Repsol en Venezuela, las inversiones comprometidas para garantizar el crecimiento de la actividad, los mecanismos de pago previstos en los acuerdos vigentes y el calendario de cargamentos de crudo para los próximos meses.
Ruta clara
Pese a la agitación del contexto, Repsol tiene clara la estrategia internacional que debe desarrollar –y que lógicamente va más allá de Venezuela–, y así quedó reflejada durante la última Junta General de Accionistas. Su presidente, Antonio Brufau, defendió la necesidad de que la Unión Europea elimine barreras a la inversión y facilite la financiación de infraestructuras relacionadas con el petróleo y el gas.
El máximo responsable de la compañía reclamó igualmente que no se impongan costes adicionales a la industria europea y que los combustibles renovables reciban un tratamiento regulatorio equivalente al de la electricidad renovable.
Brufau insistió en que garantizar una energía asequible para ciudadanos e industrias exige mantener la producción de petróleo y gas, diversificar las importaciones energéticas, acelerar el despliegue de energías renovables y desarrollar nuevas tecnologías como los combustibles sintéticos.
En este escenario, la evolución del negocio durante el primer semestre también se refleja en las cuentas de la compañía. Repsol obtuvo un beneficio neto de 2.201 millones de euros entre enero y junio, muy por encima de los 603 millones registrados en el mismo periodo del año anterior.
La mejora responde, en gran medida, al incremento del precio del petróleo, que generó un efecto patrimonial positivo de 823 millones de euros sobre el valor de las existencias almacenadas. En contraste, el ejercicio anterior estuvo condicionado por la caída del precio del crudo y por el impacto del apagón general registrado el 28 de abril de 2025. Repsol cuenta ya con más de 4.400 estaciones de servicio, de las que el 64% en España ofrecen soluciones multienergéticas y cerca de 1.700 comercializan combustibles de origen 100% renovable.
